Wednesday, April 09, 2008

Miércoles de Cuentos: La Fiesta Interminable

Inspirado en Josef Pieper

La deliciosa preparación de los detalles de la fiesta de esta noche me ha llevado grandes esfuerzos, horas de planificación y trabajo duro. De sólo pensar en todas las cosas que he hecho para que todo esté listo a tiempo, siento que mi cuerpo vibra y que todas mis moléculas empiezan a estallar de gozo.
He tenido que preparar los implementos necesarios para toda fiesta y, sobre todo, pensando que esta fiesta no debe terminar nunca, son varias las cosas necesarias, y además, en gran cantidad. Lo otro fue sentir el ritmo natural de la vida, el ritmo del aire y de la Tierra, enfrascarlo e impregnarlo en el aire del Gran Salón. También fue necesario encontrar el Ánimo en toda la gente a la que deseaba invitar, encontrar esas ganas escondidas en algún recóndito lugar de las almas de todas esas personas.
Poco a poco, mientras se acerca la noche, la gente empieza a llegar y la restauración del alma de todos comienza a reinar por, quizás, última vez. Las ocasiones en que he visto esta restauración general han sido mínimas y, generalmente, ha sido en fiestas religiosas y algunos funerales.
Ya han pasado dos horas y el ritmo se mantiene incólume, tal y como estaba en un principio, el ánimo de tener un buen rato tampoco se ha ido y algunos ya me empiezan a felicitar a causa de esto:
– Gran fiesta, no sé cómo lo logras, pero siempre haces de esta ocasión un evento especial.
– Gracias, – respondo mientras veo cómo alrededor mío los polos se atraen y el calor de los cuerpos juntos hace subir la temperatura – se hace los que se puede.
– ¿No crees que ya es hora de empezar? – me pregunta una de las asistentes mientras mira hacia la mesa que puse en una de las esquinas del Gran Salón.
– Está bien, tienes razón. – digo.
Me acerco a la mesa y cojo, de una pila de unos veinte libros, un ejemplar de “Finnegans Wake “, al tocarlo siento una sensación de calor que se extiende desde la punta de mis dedos hasta mi cuello, recuerdo…
Recuerdo que esta fiesta no la hice para ellos, sino que para mí. Sé que se necesita de los otros para hacer una fiesta, pero la experiencia que produce la fiesta debe ser y es individual. El ritmo se acelera.
A mi alrededor las máscaras flotan, siento un goce increíble, los objetos se empiezan a destruir, ya nada tiene sentido, la vida se retira y me quedo frente a la nada…
Logré lo que me proponía, esto era lo que quería. Ahora puedo empezar a crear mi propio mundo, yo le daré sentido a las cosas, crearé mi propia verdad, mi propia realidad, será una creación que no cesará nunca, siempre perfeccionándose y siempre volviendo a empezar. Ya no existe ni lo malo ni lo bueno, los rugidos ya no sirven de nada, no sirven, por eso los eliminé de mi organismo, yo soy mi propio Dios… he vuelto a ser lo que siempre he debido ser, he vuelto a ser un niño.

Here you go. Nota: 6.0

Ojo: Se viene la entrada número 100, quiero sugerencias sobre qué hacer, pues esta ocasión es de ustedes, que hacen posible que yo pueda escribir esto...

3 comments:

Atalaya said...

jajaja ¿que tal una entrada de puras incoherencias donde incluya extractos de tus mejores textos publicados?
Onda, un tipo de collage de frases ya citadas, y le creas un contexto completamente diferente a lo que fueron una vez...

Seria algo distinto para tu numero 100

Saludos!!

Fiesta interminable
despues del dialogo, hubiera creado otra cosa, pero no quita que lo tuyo tambien sea interesante ;)

Adios!!

Valeria

Jesús said...

Hola Jaime gracias por la informacion. Vi tu blog, me parece interesante...

saludos

paula.- said...

opino que podrías intentar escribir para ti en tu entradita cien, dale otro sentido a escribir, por ejemplo yo... yo escribo apra conocerme; y ya que en el fondo la fiesta es tuya, escríbete algo, a ver que sale... creo que te lo mereces

y bueno eso
tb podrías hacer un carrete loco
ahahahahah